La nueva especie, cuyo nombre homenajea al pueblo celtibérico de los Pelendones, aporta datos novedosos sobre la evolución de los dinosaurios
Los fósiles de este dinosaurio se hallaron en el yacimiento de Vegagete, cerca de Villanueva de Carazo (Burgos), en 1998, en sedimentos de la primera mitad del Cretácico (edad de 125 millones de años aprox.)
Se han recogido unos 800 huesos fosilizados, la gran mayoría fragmentados e incompletos, pero en buen estado de conservación. Su pequeño tamaño dificultó la tarea de investigación, pero se consiguió identificar unos 350 huesos. Estos pertenecían a seis individuos, desde crías hasta adultos, que formarían una pequeña manada
El propio Paul-Émile Dieudonné, doctorando en Paleontología de Vertebrados de la Universidad Nacional de Río Negro (Argentina) ha dirigido el estudio, para el que se formó un equipo internacional de investigadores: del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), Universidad Federal de Rio de Janeiro (Brasil), Universidad de La Laguna (Tenerife), El Instituto Real Belga de Ciencias Naturales (Bélgica) y la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica).
- La forma general del cráneo difiere notablemente de otros dinosaurios ornitópodos: es muy ancho en su zona posterior y su mandíbula está muy desarrollada para fijar una potente musculatura masticadora. Los dientes delanteros son muy reducidos y no los usaría, mientras que los dientes posteriores son relativamente grandes, soportando el proceso de masticación. Podría ser que este animal se haya compensado su reducción de tamaño y la pérdida de masa muscular masticatoria con una nueva manera de masticación para alimentarse de vegetales con cierta dureza.
- Es llamativo que este animal, a diferencia de otras especies de ornitópodos, no tenía ranfoteca, una envuelta córnea en el extremo anterior del cráneo (que poseen las aves en su pico).
- Varios huesos craneales tienen también rasgos muy peculiares.
- Asimismo, el fémur posee características anatómicas únicas, que se han interpretado como el cambio en la forma de marcha a lo largo de su vida: los jóvenes eran bípedos y lo adultos cuadrúpedos
Otros
caracteres sobresalientes de Foskeia
se han ido desvelando en sucesivos estudios publicados desde 2016:
- Foskeia representa un “eslabón” primitivo en la evolución que llevaba a los rhabdodóntidos. Estos vivieron en el Cretácico superior, entre 80 y 65 millones de años, pero se desconocía su origen y sus antepasados, por lo que se consideraban un “linaje fantasma”. La nueva especie burgalesa, de 125 millones de años de antigüedad, llena un vacío de conocimiento sobre la evolución de ese grupo de dinosaurios a lo largo de millones de años.
- Las patas de este animal crecían muy rápidamente y en el adulto eran muy esbeltas: se deduce que este animal no habría tenido una gran resistencia física para correr largas distancias y así escapar de los depredadores, por lo que probablemente haría carreras rápidas y cortas hasta zonas seguras.
- Su tamaño le convierte en el dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo que se conoce actualmente, con un cráneo de 5,5 cm. de largo, una longitud corporal de entre 50 y 60 cm. y una altura que no superaría los 30 cm.
El nuevo dinosaurio burgalés ha supuesto una auténtica convulsión en el conocimiento sobre la evolución de los rabdodóntidos del Cretácico superior. Su pequeño tamaño se interpretaba como una forma de enanismo provocado por vivir en islas donde los recuros alimentarios son escasos. El pequeño tamaño de Foskeia, de una edad más antigua, sugiere otra hipótesis: en realidad los rabdodóntidos se habrían hecho progresivamente más grandes, pues la presión de los depredadores sobre las presas sería menor hacia finales del Cretácico. Además, las características de Foskeia, hacen suponer que los rabdodóntidos del Cretácico superior fueran probablemente cuadrúpedos durante toda su vida, y no bípedos como se les solía representar.
Finalmente, el pequeño tamaño de F. pelendonum indica que la mayor parte de las especies de rhabdodontomorfos pendientes de descubrir también podrían ser pequeñas, en comparación con lo conocido hasta ahora.
Un elemento clave del estudio publicado ahora es un nuevo análisis filogenético (disciplina científica que estudia las relaciones de parentesco entre los seres vivos) que sitúa a Foskeia como un miembro clave de un clado o grupo europeo que se crea en este trabajo, denominado Rhabdodontia.
Fundamentalmente, el análisis —en el que se ha manejado uno de los conjuntos de datos sobre dinosaurios ornitisquios más amplios recopilados hasta la fecha— recupera el clado Phytodinosauria, objeto de un largo e histórico debate científico. «En nuestros resultados, los dinosaurios herbívoros —ornitisquios y saurópodos— forman un grupo natural llamado Phytodinosauria, más emparentados entre sí que con los terópodos (carnívoros). Esta hipótesis plantea una profunda división entre dinosaurios herbívoros y carnívoros en la base de Dinosauria, desafiando la división tradicional Saurischia/Ornithischia», señala Dieudonné. «Es una hipótesis propuesta por Bakker en la década de 1980. Foskeia nos impulsa a reconsiderarla seriamente».
- "Desde
el primer momento en que vi a este animal, su extrema pequeñez me
asombró", afirma Dieudonné.
"La investigación ha sido un desafío, ya que tuvimos que ensamblar varios
fragmentos diminutos para reconstruir la mayor parte de su anatomía. Nos
encontramos ante un dinosaurio cuyo ejemplar más grande tiene un cráneo de
apenas cinco centímetros y medio de largo. Y, sin embargo, ese cráneo es muy evolucionado, con innovaciones anatómicas inesperadas".
- Marcos Becerra (Universidad Nacional de Córdoba) añade: «Foskeia ayuda a llenar un vacío de 70 millones de años que condujo
al desarrollo de los rabdodóntidos europeos. Es la pequeña clave que abre un vasto capítulo perdido en la evolución de los
ornitópodos».
- Thierry Tortosa (Reserva Natural Sainte
Victoire, Francia) señala: «Lo
extraordinario es que la miniaturización no implicó simplicidad evolutiva;
su cráneo es hiperderivado, no primitivo».
- Tábata Zanesco Ferreira (Universidad
Federal de Río de Janeiro), añade: «Foskeia
nos obliga a refinar radicalmente la
forma en que entendemos la ecología de los ornitópodos; no se trata de un
‘mini Iguanodon’, sino de algo fundamentalmente diferente».
- Penélope Cruzado-Caballero (Universidad de
La Laguna) concluye: «Su anatomía es
peculiar, precisamente de la forma en que reescribe los árboles evolutivos:
es un taxón pivote, no un caso atípico».
- Una
serie de análisis histológicos previos de los huesos de las extremidades
realizados por el Koen Stein
(Universidad Libre de Bruselas) confirman que el individuo más grande había
alcanzado la madurez sexual a pesar de su diminuto tamaño. «La microestructura
ósea nos indica que al menos un individuo era adulto, no juvenil», explica
Stein. “La estructura del sistema
vascular, registrada en los huesos, incluso sugiere un régimen metabólico
cercano al de los pequeños mamíferos o las aves”.
- Con
esta, hasta ahora son tres las especies
de dinosaurios descritas en la Sierra de la Demanda burgalesa, y cuyos fósiles
se conservan en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes; cada una
de ellas tiene una singularidad que las hace especialmente interesante para la
paleontología y para el público general. En concreto, Demandasaurus darwini es la primera especie de la familia de los Rebaquisáuridos
descrita en el conjunto de los continentes del hemisferio norte y es único en Europa;
por su parte, Europatitan eastwoodi
es un dinosaurio gigante, considerado como el más alto de los hallados en
Europa.
- Esta
publicación ratifica el inmenso
patrimonio paleontológico de la Sierra de la Demanda (Burgos), y coloca de
nuevo a esta comarca en el centro de interés de la paleontología mundial. Estos
hallazgos tan relevantes completan la historia evolutiva de los dinosaurios y
constituyen descubrimientos que modifican profundamente el conocimiento sobre este
grupo.
- La
coincidencia de esta investigación con el 25
aniversario del Museo de Dinosaurios (inaugurado en septiembre de 2001) es
digno de resaltar por lo que supone de crecimiento y fortalecimiento de un proyecto que se desarrolla en el medio rural, en
condiciones complicadas de financiación y recursos, y con un esfuerzo
importante por parte del ayuntamiento de Salas de los Infantes a lo largo de
todos esos años. El mejor premio puede ser el reconocimiento internacional del
que ya disfruta el museo salense por parte de especialistas de cualquier parte
del planeta, quienes manifiestan su convicción sobre la enorme trascendencia de
los descubrimientos paleontológicos en la Sierra de la Demanda.


